sábado, 14 de abril de 2012

El extraño vacío.

No pensaba en nada solo caminaba hacia un objetivo, yacer en mi cama gélida y solitaria.
Mi mirada vacía y sin sentimiento alguno los vio, eran dos personas queriéndose en mitad de la fría noche sin pensar en los demás, dos almas hacían que la noche más fría de Madrid fuera un cálido atardecer de verano, se querían o al menos eso parecía...
Mi corazón se paró por unas milésimas de segundo y dio un golpe fuerte a todo mi cuerpo, entonces entendí  el porque de mi reacción, por mucho que piense que soy de otro planeta todo hombre por muy fuerte que sea necesita una droga que es más fuerte que todas las que existen, el amor.
Minutos después aparte la mirada, me negué a tener que sentir lástima por mi, estaba solo y así seguiría todo.